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lunes, 11 de junio de 2012

POLÍTICA La democracia de los señores políticos


Para los señores y señoras política de Chile

Desde hace tiempo, la clase política se refiere demagógicamente al sistema electoral vigente como uno de los principales responsables de la crisis de representatividad que vivimos. Sin embargo, paradójicamente, ya no quedan dudas de que el sistema binominal, heredado del régimen militar, se mantiene como tal porque a la clase política, transversalmente, no le interesa modificarlo porque ¿para qué modificar lo que les significa pingues beneficios en términos económicos y acceso al poder?.

Por esta situación, entre otras, se ha deteriorado la credibilidad de la clase política, pero, eso no les importa porque saben que una vez instalados en el poder podrán imponer sus voluntades a las mayorías inertes, ignorantes y que sucumben a las frases demagógicas. Y pese a lo que digan en público, la modificación del sistema binominal no forma parte de la verdadera agenda de la clase política actual debido a los riesgos que dicha modificación podría generar ya sea en el proceso de discusión como en su implementación final.

La elite política es autocomplaciente, y tanto el gobierno como la oposición solo se representan a sí mismos porque no consideran la opinión de la gente. Esta elite política camina, mirando hacia atrás, sembrando de ingobernabilidad a su propio sistema, su propio desprestigio y una probable destrucción porque siempre actúa en función de sus propias creencias o intereses, elevándose por encima de la sociedad como un grupo de semidioses dotados de un nivel de sabiduría superior.

En realidad, la clase política se ha acostumbrado a dictar las normas del juego de la política. En otras palabras, la modificación del sistema binominal, en el mejor de los casos, cambiará a algunos jugadores pero el partido se seguirá jugando con las mismas reglas. Y lo que hay que hacer es cambiar las reglas que han impuesto los políticos en su propio beneficio y sin preocuparse de la ciudadanía, excepto, cuando la invocan en la defensa de sus propios intereses privados. Por ejemplo, no invocan a la ciudadanía cuando se deben subir las dietas, pero la invocan cuando apelan al ingreso mínimo; no invocan a la ciudadanía cuando son sorprendidos en hechos deplorables, pero la invocan cuando sorprenden a otros.

LA TRANSFORMACIÓN DE LA DEMOCRACIA.

Por muchas razones, los políticos no tienen credibilidad porque han creado un sistema político que los pone a ellos en la testera de los cambios cuando la verdadera pregunta es: ¿necesitamos a la clase política para crear un mundo más humano?. Ellos dicen que son indispensables, pero hay muchos que ya están dudando.

LOS POLÍTICOS HAN TRANSFORMADO A LA DEMOCRACIA EN EL PRINCIPIO DE SOLUCIÓN DE TODOS LOS PROBLEMAS. La clase política actual nos hace saber en forma permanente de que ellos –y el sistema actual- son parte de la solución a todos nuestros problemas, pero la verdad es que ellos son la causa más relevante de dichos problemas.

Por eso, han creado la percepción de que todo se puede solucionar en base a nuevas leyes y normas; nuevas instituciones y organismos; etc., que lo único que hacen es crear nuevos y más complejos problemas. Y con eso se amplían las bases del poder del que gozan y del que abusan.

LOS POLÍTICOS HAN TRANSFORMADO A LA DEMOCRACIA EN CUALQUIER COSA MENOS EN UN EJERCICIO DE REPRESENTATIVIDAD. Los seres humanos somos animales políticos porque convivimos y sufrimos en sociedad, por lo que la democracia es el mejor instrumento creado para trasladar las mejoras, discutirlas y generar mejores alternativas de convivencia. El requisito mínimo es que las personas que discutan sean representativas del electorado y esa relación es muy débil en las sociedades actuales.

En estricto rigor, la actual clase política solo se representa a sí mismos y al partido político que los eligió. La ciudadanía solo es una bella excusa para poner los ojos en blanco en público.

LOS POLÍTICOS HAN TRANSFORMADO A LA DEMOCRACIA EN LA DICTADURA DE LAS MAYORÍAS. Los socialistas de todos los partidos han conseguido introducir la percepción de que la democracia de las mayorías genera siempre resultados justos. Es decir, las minorías están obligadas a asumir lo que las mayorías les impongan, sin posibilidad alguna de defensa ni réplica. Este es el fundamento básico en el cual se sostiene la defensa del actual sistema democrático por parte de las personas que abrazan el socialismo.

Todos ellos desean que la democracia sea un instrumento útil para imponer una institucionalidad dirigista destinada a construir el futuro deseado por sus ideólogos.

LOS POLÍTICOS HAN TRANSFORMADO A LA DEMOCRACIA EN UNA REHÉN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS. La democracia se ha convertido en una “fiesta” a la que pueden asistir solo los que los partidos políticos inviten; el resto de la ciudadanía debe observar la “fiesta” desde lejos. El problema radica que en dicha “fiesta” se toman decisiones que afectan, principalmente, a la mayoría que observa de lejos.

Este poder que los partidos políticos se han apropiado, como exclusivos representantes de la ciudadanía, los lleva a la arrogancia y a convertirse en una clase separada y que vive en otro planeta.

LOS POLÍTICOS HAN TRANSFORMADO A LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN ORGANIZACIONES NO DEMOCRÁTICAS Y OLIGÁRQUICAS. Lo paradójico de la situación es que los actuales políticos ponen los ojos en blanco cuando hablan de “democracia” pero, en la interna, en sus propios partidos, no viven democráticamente y prefieren jugar el juego de las sillas musicales para mantener el control en manos conocidas.

Por supuesto, los políticos actuales recuerdan a la objeción de Robert Michels a la democracia, formulada como la ley de hierro de la oligarquía, y que indica que, mientras más organizada sea una organización, menos democrática será. En otras palabras, la organización, en la forma de los actuales partidos políticos, terminan desnaturalizando a la democracia y transformándola en oligarquía.

Michels indicaba que "quien dice organización dice tendencia a la oligarquía…El mecanismo de la organización invierte completamente la posición del dirigente respecto de la masa. La organización determina la división de todo partido en una minoría que dirige y una mayoría que es dirigida. En cualquier parte, la organización es más fuerte si muestra un grado menor de democracia aplicada". Y concluye afirmando que "la existencia de jefes es un fenómeno congénito a cualquier forma de vida social. No incumbe a la ciencia investigar si esto está bien o mal. Sin embargo, es importante lo mismo para el científico que para el práctico, establecer que cada sistema de jefes es incompatible con los postulados esenciales de la democracia". Así de claro.

LOS POLITICOS HAN TRANSFORMADO EL INMOVILISMO COMO LA MEJOR ESTRATEGIA. Al final de todo, los políticos usan el inmovilismo como la estrategia para culpar al otro bando de no hacer nada. Incluso, algunos se sinceran cuando plantean que la búsqueda de consensos no es más ni menos que “el no hacer nada”.

Lo terrible es que la solución de nuestros problemas pasa por este inmovilismo que construye un futuro vago y difuso; pobre y miserable. De este modo, nadie asume responsabilidades y todo el mundo se hace a un lado, incapaz de enfrentar y asumir los costos políticos de ciertas decisiones.

¿PODREMOS CONSTRUIR UNA VERDADERA DEMOCRACIA?

Los políticos, en especial, socialistas, construyen sistemas e instituciones con el fin de levantar ciudades doradas, imposibles de sostener porque la realidad nos supera con más y mayores problemas. No entienden que debemos volver a sistemas más cercanos y humanos, más pequeños y menos intrincados. Esta no puede ser la época de los megasistemas, sino de los microsistemas, por lo tanto, la ciudadanía debe volver la mirada hacia los demagogos políticos actuales, que construyen esas letanías y sueños imposibles, para indicarles que no podemos seguir así.

PRIMER OBJETIVO: ESTABLECER LA PRIMACÍA DEL INDIVIDUO Y SU PROSPERIDAD. El progreso de la especie humana no puede quedar en las manos de personas que crean organizaciones que velan por sus propios intereses e imponen sus visiones de mundo. Cada individuo es un mundo aparte que debe ser tomado en cuenta.

Los grupos y las organizaciones toman decisiones de políticas que solo les satisfacen a ellos, mientras abandonan a los individuos y sus particulares necesidades; los individuos solo son útiles para validar las políticas que ellos han diseñado, pero se les considera unos incapaces de velar por su propio destino. Por eso crean sistemas complejos que pretenden guiar el progreso humano, que solo ellos pueden manejar, y de ese modo se apropian de poderes cada vez más crecientes para instaurar una dictadura democrática.

La política debe dejar a Maquiavelo y volver al seno materno. No es una tarea fácil.

SEGUNDO OBJETIVO: REDUCIR EL PODER DISCRECIONAL DE LOS POLITICOS. Maquiavelo ha guiado las construcciones políticas de la era moderna, sin contrapesos, y muchos están ya convencidos de que no podemos vivir sin políticos como los actuales. Pero, eso no es necesariamente así.

Debemos darnos cuenta que no necesitamos a los políticos y, menos, a los sistemas intervencionistas que ellos han construido para perpetuarse en el poder, de manera ilegítima, porque nos engañan con ilusiones que jamás cumplirán. La demagogia es su herramienta; su objetivo es mantener el poder para subyugarnos e imponernos condiciones de vida que ellos desean.

En la actualidad, ser “político” es una buena manera de enriquecerse y gozar de niveles de vida que son imposibles de lograr por sus propios medios. Por lo tanto, el primer paso consiste en impedir la reelección indefinida en cargos de elección popular y abrir espacios para que los individuos comunes y corrientes participen y se autorepresenten políticamente porque la tecnología actual lo posibilita. ¿Para qué tener representantes políticos si podemos hablar por nosotros mismos?.

La democracia de los señores políticos solo satisface sus propios fines, y siempre se olvidan de la ciudadanía que los vota cada cuatro años. Debemos avanzar implementando políticas públicas que devuelvan espacios de decisión discrecionales a los mismos individuos. La alternativa es la socialista: seguir implementando sistemas complejos, difíciles de manejar e incontrolables.

PANORAMA Liberal
Domingo 10 Junio 2012

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